SAN ASENSIO


   
 
  Batalla del Clarete
 

BATALLA DEL CLARETE

San Asensio celebra el gran homenaje a este tipo de vino que se celebra en torno a la festividad de Santiago Apóstol con la famosa "Batalla del Clarete", una disputa en la que la villa queda materialmente regada por el preciado fruto de la vid.

Como es tradicional cada 25 de julio, los vecinos de San Asensio y visitantes esperan el inicio de una batalla que inundará el pueblo riojalteño de su bien más preciado; el llamado Vino Clarete. 30.000 litros del líquido son donados por las cooperativas y bodegas de la zona para que los soldados carguen cualquier tipo de instrumentos que serán convertidos en inofensivas armas contra un numerosísimo enemigo: todo aquel que pase por alrededor.

Esta tradición no es muy antigua, ya que sólo se realiza desde 1977 dado que los socios de la “Peña Clarete” dispararon sus primeros claretazos durante el transcurso de un almuerzo festivo.



Conocido San Asensio en el mundo del vino como “la Cuna del Vino Clarete” y coincidiendo con las fiestas de Santiago, patrón de España. La “Batalla” en la que se arrojan aproximadamente 30.000 litros de vino, que son donados por las bodegas de la localidad de San Asensio comienza sobre la 13.00 horas en el paraje “Cerrillo Vervalle”, lugar alto de la localidad en donde se localizan unas 300 pequeñas bodegas que hace unos años elaboraban los vinos de la localidad de forma artesanal. Hoy todavía en algunas de éllas se sigue elaborando, y el resto lo hace en tres bodegas cooperativas. Muchas son las “armas” que se utilizan para defenderse de la incruel mojadura de vino “clarete” como son las botas, botellas, porrones, garrafas o cubos, y hasta las más sofisticadas fumigadoras, o sulfatadoras arrastradas por tractores. El vino como munición arrojadiza lo distribuye el Ayuntamiento entre los guerrilleros participantes desde un gran depósito que traslada al lugar de la contienda. También se utiliza un artilugio que lanza el vino a una distancia de casi un centenar de metros. Muchas son las personas que acuden cada año a esta “batalla del clarete” aprovechando el período vacacional, procedentes en su mayoría del País Vasco, Navarra, Cantabria o Madrid, según datos del Consistorio. Durante el tiempo en que se desarrolla la Batalla y en sus proximidades se realiza una cata de vinos gratuita, donados por las bodegas de la localidad para aquellas personas que no participan de la batalla.



Con las camisetas teñidas de color morado por el clarete se inicia la bajada bailando al son de la Charanga de San Asensio, hasta llegar a la Plaza Vieja lugar donde se dan las tradicionales “vueltas”.


Posteriormente, sobre las 14 horas, los participantes se acercan a la Plaza Nueva pudiendo finalizar la mañana con un recorrido por los bares de la localidad degustando sus afamados pinchos.



No se debe confundir el Vino clarete con el Vino rosado.



El clarete es un tipo de vino fresco que se elabora en esta zona de la Rioja Alta.
San Asensio, Hormilla, Cordovín, Badarán y el entorno forman un triángulo geográfico de donde salen los más conocidos claretes de Rioja, unos vinos frescos, afrutados y típicos, pese a la falta de reconocimiento legislativo


El caso del clarete es curioso. Fue un vino de gran consumo hasta los años 70, especialmente en los meses de primavera y verano, costumbre que sigue manteniéndose aún hoy en algunos sitios. Sin embargo, la legislación vitinícola sólo reconoce los blancos, tintos y rosados, pero no los claretes, a pesar de que la vinificación del rosado y del clarete es diferente.

Rioja cuenta con una zona tradicional y especialísima que produce estos vinos: el triángulo geográfico que forman las localidades de San Asensio y Hormilla, Cordovín, Alesanco, Azofra y Badarán, en torno al valle del Najerilla.

El clarete de la zona tiene un característico color salmón, que lo diferencia a primera vista de los otros rosados: «Es curioso porque en zonas como Santander y algunos lugares del País Vasco hay consumidores de claretes que en los bares piden el vino y dicen que no quieren del de color rosa, sino del color del de Cordovín». De hecho, la clasificación de los vinos de toda la vida en la zona ha sido la de blanco, clarete, ojo de gallo (tintos pálidos de color, para el rosado) y tintos.

La ‘fiebre’ por el tinto de los años 90 supuso el arranque de muchas hectáreas de viura y de garnacha blanca en la zona, que tradicionalmente se mezclan con las uvas tintas para el clarete, y la producción comenzó a bajar. Nunca se perdió del todo el interés en esta zona, pero claro que afectó la tendencia del mercado hacia los tintos de tempranillo. Hoy los rosados están de moda y ésa es una oportunidad para nuestros claretes de calidad. Jóvenes y mujeres, más en el exterior, están pidiendo estos vinos frescos y frutales con los que dan sus primeros pasos: «Son vinos fáciles de beber por su carácter refrescante y, aunque en parte son estacionales, también los hay consumidores habituales porque son amantes de este vino fresco, ligero y tremendamente simpático». La elaboración y la técnica han mejorado mucho y vinos que antes se iban apagando a los pocos meses ahora en noviembre están exactamente igual que en mayo.

Típico, pero sin protección
Una de las cuestiones pendientes desde el punto de vista legislativo es el reconocimiento de los claretes, unos vinos con forma singular de elaboración, características organolépticas propias e incluso con un color característico. El clarete se ha producido en muchas zonas en España y antiguamente se mezclaban vinos tintos y blancos, lo que en poco ayudó al prestigio del producto.

Hoy en día se elabora como un vino más, con selección de uvas y, sobre todo, con estilo e identidad propia. Y quizás, con apoyo legislativo, podría recuperar buena parte del prestigio perdido: Hay mucha confusión sobre este asunto y cada uno tiene su propia definición del clarete y su forma de elaboración, a continuacion intentaremos explicar que diferencias existen entre unos y otros.



Los Rosados

Proceden principalmente de uvas tintas o de la mezcla de uvas blancas y tintas; las uvas rosadas son una rarísima excepción, como la uva denominada Poulsard, que tiene jugo y piel rosados. Se elaboran tras una corta maceración  en frío del mosto, principalmente el mosto flor o primera, con sus hollejos, sin que llegue a fermentar hasta alcanzar la pigmentación deseada y después se realiza el "sangrado" o separación rápida del mosto y la pasta sólida. Otra forma de hacerlo es por prensado directo, que sería igual que un proceso de vinificación en blanco, lo único que lo diferencia es que el prensado se hace con uvas tintas o con la mezcla y no con uvas blancas, de este modo, el contacto con los hollejos tintos sólo se produce durante el prensado.

EL CLARETE

Generalmente suelen ser vinos más coloreados y según el Estatuto, los vinos claretes, son los procedentes de mostos obtenidos con la mezcla de uvas tintas y blancas y cuya fermentación, se hace parcialmente en presencia de orujos de uva tinta. La fermentación maloláctica debe o no llevarse a cabo en función de las aptitudes del vino en cuanto a la acidez, densidad, etc. Debemos entender que se trata de un vino fresco y de consumo frío, entre 8 y 10ºC, con lo que el ácido málico le aportará la vivacidad esperada.

Estilos.- Existe una oferta realmente amplia en cuanto a estilos de claretes: desde los más secos con una astringencia bien marcada a los más dulces y amables, de los frescos con una acidez notable a los planos con bastante cuerpo y grado alcohólico.

 

 
   
 
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